Historia.

Hace unos 200 años (aproximadamente), un grupo de pescadores provenientes de algún puerto del poniente, quizás Santa Clara o Dzilam de Bravo, hacían un viaje de pesca. Por alguna razón decidieron arribar a la playa. Algunos dicen que la razón fue el mal tiempo.

Al llegar a la playa, los hombres escucharon el canto del chuleb, ave nativa del área. Estos fueron hacia los pájaros y encontraron ahí un manantial de agua dulce, bautizando a este lugar con el nombre de Actam Chuleb (del maya yucateco aktáan chuleb, enfrente o delante del chuleb). Dicho manantial es ahora un pozo ubicado en el parque principal de la población.

La abundante pesca de aquel entonces hizo posible que después de eso los hombres regresaran al lugar, ocupándolo de manera temporal como un campamento de pesca, tal como lo hacen hoy en día los pescadores en playas de la costa sanfelipense como Bachul o Chisascab.

Al explorar el lugar encontraron buenas tierras para el cultivo y para la caza, además de la abundante pesca y el agua dulce, así que algunas familias se instalaron en el lugar. Inicialmente estas provenían de lugares como Dzidzantún, Dzilam y otros lugares cercanos.

Con la buena pesca de la zona la gente llegó de varios lugares como Panabá y Sucilá, entre otros. Gente de Panabá, atraída por la pesca abundante, la cercanía a sus ranchos o por la simple novedad de la nueva población, se instaló en el puerto. En algunos casos estas personas se regresaron a Panabá. Esto nos explica el motivo de que muchas personas de Panabá dicen haber vivido en San Felipe.

Actam Chuleb cambió su nombre por el de San Felipe, en honor a San Felipe de Jesús, y se hace referencia a esto porque el día 5 de febrero (día del santo Felipe de Jesús) de 1853 se separa San Felipe de Panabá y pasa a formar parte del partido de Tizimín. Al fomentarse la población, esta creció con gente inmigrante de varias partes. El puerto contaba en aquel entonces con dos calles formando una cruz. Para comunicarse la gente caminaba por las calles hechas de arena, posteriormente fueron de sascab, y al ir creciendo la población se hicieron pequeños puentes que cruzaban los ocaes (brazos de agua a forma de pequeños ríos que se encuentran entre los manglares) para llegar a otras partes de la población. Además gran parte de lo que ahora es el malecón del puerto era una playa.

Leyenda.

Otras versiones refieren la leyenda: tres aventureros españoles, en la época de la conquista de Yucatán, Francisco, Celso y Felipe, descubren un cementerio de nobles mayas de Chichén Itzá y huyen con tesoros que hallan enterrados. Otros compañeros les dan alcance y riñen. Celso y Francisco mueren, mientras Felipe alcanza el litoral norte y entierra las joyas en la playa de Actam Chuleb, antes de ser también sacrificado. Nunca nadie encontró el tesoro. Tiempo después de su muerte, se funda en dicha playa el puerto que lleva el nombre del aventurero español. En cambio al nombre de esta comunidad se le asignó como referencia al santo “SAN FELIPE DE JESÚS”.